“El pasado nunca está muerto, ni siquiera es pasado”(W. Faulkner¹)
La memoria de una empresa familiar está directamente vinculada a su futuro, no hay éxito sin fracaso y no hay fracaso sin una lección de vida. Con base en este concepto, reitero la importancia de rescatar el pasado de las empresas familiares, sin importar si es reciente o distante.
Una empresa centenaria se caracteriza por valorizar su pasado y, frecuentemente, al visitar esas empresas en Brasil y en el mundo, nos deparamos con el recuerdo vivo del pasado expresado en fotos de su fundación, en libros que relatan su trayectoria y en muchas de ellas notamos la reconstrucción de una primera tienda, de una primera máquina de producción o incluso del primer camión utilizado para transportar sus productos.
Sin embargo, debemos subrayar que la historia por sí misma no es suficiente; es esencial que las nuevas generaciones se identifiquen con ese pasado de forma muy intensa y no de manera esporádica o incluso superficial. Lo ideal es que las familias puedan de alguna manera vivir el pasado a través de visitas a los locales en donde comenzó su patrimonio y, también es muy importante que sean los responsables por darle forma a la historia como editores de los libros, responsables por los archivos de memoria y siendo entonces portavoces de un proceso sin interrupción, testigos vivos de sus antepasados.
Una de las formas interesentes de alcanzar este objetivo es dándoles la responsabilidad de ser, de hecho, los responsables por la imagen y por la responsabilidad de la familia y de la visión corporativa, a través de proyectos que enaltecen los valores y la misión del patrimonio. Muchas familias, partiendo de este presupuesto, delegan entonces sus actividades filantrópicas (y aquí me refiero a procesos que no se limitan a un aspecto asistencial) a los nuevos integrantes de la familia, transformándolos de herederos en socios. Para ser socio es esencial que haya una construcción común y nada mejor que crear un proyecto benéfico para la sociedad, para el patrimonio y para la realización individual como medio de valorizar el pasado.
Nunca debemos dejar que el pasado se transforme en una memoria sin vida, puesto que solamente cuando la experiencia del pasado nos inspire es que tendremos un futuro para construir.
René Werner
¹William Faulkner es considerado uno de los mayores escritores del siglo XX, vencedor del Premio Nobel
de Literatura en 1949. Posteriormente, recibió el National Book Awards de 1951 por Collected Stories
y el Premio Pulitzer en 1955 por A Fable. |